Dilma recibió el premio Rodolfo Walsh en la ciudad de La Plata

La ex presidenta de Brasil y líder del PT de ese país Dilma Rousseff visitó ayer nuestra ciudad para recibir el premio , que entrega la facultad de Periodismo de la UNLP, y en ese contexto deslizó críticas al gobierno nacional y brasileño.

El acto se celebró en el polideportivo de la Facultad de Humanidades, ubicado en 122 y 52, ante militantes de agrupaciones peronistas y kirchneristas que arengaron a la dirigente del país vecino, al cumplirse un año de su destitución, acusada de emitir decretos que alteraron el presupuesto a espaldas del Congreso y de tomar préstamos de la banca pública para el gobierno también sin autorización parlamentaria, con la presunta intención de esconder el déficit.

Ayer Rousseff cuestionó a quienes impulsaron su destitución, a la que definió como un “golpe machista”, pero también advirtió que un país “no debe ser gobernado por un tecnócrata o un gestor empresario, sino por un líder político”, concepto que, aunque no lo nombró, se atribuyó a su opinión del presidente Mauricio Macri.

Al mismo tiempo, reclamó por la libertad a la dirigente jujeña Milagro Sala, detenida en el marco de causas que investigan presuntas irregularidades de su actividad en la agrupación que lidera.

Además de remarcar que su gobierno sacó de la pobreza a “36 millones de brasileños” y superó tres crisis económicas, la ex mandataria arengó por la participación de su antecesor Lula Da Silva en las elecciones de 2018. “Buscan hacerle daño a su imagen, pero su figura crece en las encuestas porque el pueblo brasileño no es tonto”, afirmó ante la arenga de los presentes.

Además de la decana de Periodismo, Florencia Saintout, quien es concejal y dirigente ultra kirchnerista y aspira a la intendencia de la Ciudad en 2019, del acto participaron la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, el director del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Pablo Gentile, el ex vicepresidente Amado Boudou, el ex juez federal Carlos Rozanski y el intendente de Ensenada, Mario Secco. La tribuna ultra K incluyó la salutaciones de dirigentes y periodistas como Víctor Hugo Morales.

El premio Rodolfo Walsh que ayer recibió Rousseff también fue entregado por esta facultad a la ex presidenta Cristina Kirchner, al fallecido ex presidente de Venezuela Hugo Chávez, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y su par boliviano Evo Morales.

Varios de estos casos estuvieron envueltos en polémicas y críticas, fundamentalmente el que se otorgó a Bonafini.

Ayer, desde la Facultad se recordó que el homenaje del premio Rodolfo Walsh se entrega en votación de todos los claustros que integran el Consejo Directivo por constituir “un ejemplo de trayectoria política y académica, compromiso militante y coherencia en los principios y la acción”.

La mandataria brasileña fue reivindicada por su historia política, recordando que en la década del ´70 fue encarcelada y perseguida, al tiempo que se destacaron las políticas sociales aplicadas por su gobierno para Brasil.

Al tomar la palabra, Rousseff destacó el derecho a huelga como “el derecho a trabajar como iguales”, así como las políticas raciales y de género aplicadas su país.

Sostuvo, además, que de su destitución participaron “segmentos económicos y grandes medios que juzgan antes que la Justicia y convierten en pruebas las convicciones de los periodistas”.

En esa línea, valoró el gobierno de la ex presidenta Cristina Kirchner, a la que consideró su “amiga” y sostuvo que “un gestor empresarial no puede gobernar un país”, sino que debe hacerlo un líder político. “En Brasil es la moda, pero somos republicanos y no creemos que un gestor pueda gobernar porque la tecnocracia no resuelve los problemas, por eso necesitamos líderes políticos calificados”, definió en lo que muchos interpretaron como un análisis de la clase política brasileña pero también un tiro por elevación a Macri.

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