El sciolismo inició operativo para contener a los caciques derrotados y asegurar los votos para octubre

Ministros de la primera plana del sciolismo agendan reuniones con West, Othacehé y Di Sabatino para alinearlos y evitar que, enojados con sus derrotas, jueguen para la oposición.

Los ecos de bronca llegaron hasta la Gobernación y el bunker de campaña del sciolismo. Esos quejidos de derrota comenzaron a ser preocupantes. Es que las PASO trajo consigo una interesante renovación política dentro del kirchnerismo en muchos distritos bonaerenses, pero a costa de sacar del trono a más de un “barón” del Conurbano o caudillo territorial. La bronca de los viejos popes no se hizo esperar, apenas estaban tratando de digerir que “pibes atrevidos” les hayan armado una lista interna, cuando las primarias trajeron el cimbronazo completo a plasmar la realidad de la derrota. La madrugada del lunes 10 de agosto fue oscura y en tinieblas para los intendentes Raúl “Vasco” Othacehé (Merlo), Mariano West (Moreno) y Daniel Di Sabatino (San Vicente).

Tras el estupor, el enojo y la irritación surgió en ellos las ganas de usar ese viejo método político que hace que lleven el mote de “barones dueños” de los aparatos territoriales. Es así que empezaron a tender líneas subterráneas referentes locales del PRO y el Frente Renovador, con un solo objetivo: impedir el triunfo de su verdugo en octubre.

Pero más allá de las rivalidades y venganzas internas, que de por sí ya son preocupantes para el FpV, al alerta llegó a la Casa Rosada y al Bunker de Scioli porque esa acción amenaza con afectar los votos del actual Gobernador en la disputa presidencial de octubre. Así, en coordinación con Balcarce 50 se inició un operativo de contención para los alcaldes enojados y derrotados.

El jueves de la semana pasada, el primero en ser convocado en forma preventiva fue Darío Giustozzi, quien perdió de forma categórica las internas en Almirante Brown con el sciolista Mariano Cascallares. Al cacique browniano lo contuvieron sin muchos berrinches de por medio. En dos reuniones, en La Plata y en La Rosada hubo buen clima y hasta se barajó la posibilidad de que el exalcalde pueda recaer en algún cargo en el Ejecutivo provincial. En el territorio provincial las reuniones son coordinadas por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez y la ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez.

El operativo, continuó el viernes con una reunión con Wets, quien fue denunciado por el ganador de la interna morenense Walter Festa de haber “dado la orden de hace campaña con la oposición”. La reunión con este viejo barón fue más tensa que la con Giustozzi. En un momento, el propio Scioli participó de la reunión, pero fueron Pérez y Alvarez Rodríguez quienes intentaron calmar su enojo y convencerlo a desistir de cualquier intento de ayuda hacia los contrincantes opositores. El propósito en principio habría sido positivo y obtuvieron, al menos de palabra, el alineamiento de West.

En la carpeta de contención sciolista aún están la concreción de dos reuniones más. Según distintas fuentes, este jueves podría plasmarse el encuentro con el cacique de San Vicente. Pero la que tiene pinta de estar más complicado es con el “barón” más viejo del Conurbano. “El Vasco” Othacehé, cuentan desde Merlo, está muy embroncado porque Gustavo “Tano” Menéndez lo sacó del sillón municipal. Los viejos conocedores de ese caudillo, quizá el más temido, saben que es difícil tratar con él. Es por eso que el sciolismo trabaja de forma sigilosa para la concreción de ese cónclave. El encargado de plasmar acercamientos con este alcalde es el ministro de Seguridad, Alejandro Granados, amigo y conocedor de la personalidad de Othacehé.

Para el sciolismo es fundamental acrecentar los votos en la provincia de Buenos Aires, el principal bastión electoral. Por ende, los territorios, y más si son distritos con mucha población votante, son pilares fundamentales de cara a las elecciones de octubre. Para eso, los ministros sciolistas mencionados también mantuvieron encuentros con los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza) y Julio Pereyra (Florencio Varela), quienes además comandan el PJ Bonaerense y la FAM nacional respectivamente, con el propósito de “seguir creciendo para octubre”.

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