Garro le apuesta a las legislativas

Cuando apenas se cumplía un año de gestión, el intendente Julio Garro ya delineaba su estrategia para 2017. Y como parte de ese plan ventilaba su Gabinete. Ahora puso en marcha la fase dos del operativo con el que pretende llegar más fortalecido a las elecciones. Y eso incluye redefinir quiénes serán sus aliados en Cambiemos. Los dirigentes radicales que triunfaron en las internas serán los grandes beneficiados. El jefe comunal mata dos pájaros de un tiro: encolumna a radicales oficialistas y toma distancia de los díscolos, quienes desde que asumió actuaron como opositores dentro del propio gobierno.

Concretamente, los radicales se quedarán con dos secretarías: Salud y Producción y Empleo. Ésta última hoy es una Dirección –Desarrollo Económico y Productivo– dependiente de Planeamiento Urbano y Desarrollo Económico, pero se le otorgará rango de Secretaría. El acuerdo está cerrado y Garro pretende no dilatar el anuncio. Se hará en los próximos días.

Los encargados de llevar adelante el acuerdo fueron Javier Mor Roig (secretario general) y Luis Barbier (a cargo de Obras y Servicios Públicos), por un lado, y el diputado provincial Diego Rovella, el presidente del radicalismo platense y concejal, Claudio Frangul, y el presidente de la bancada de Cambiemos en el deliberativo local, Juan José Cardozo, por el otro. En el despacho de Barbier –un funcionario de origen peronista en el que Garro confía cuestiones sensibles- hubo media docena de reuniones, en algunas de las cuales estuvo presente el propio intendente.

La intención del radicalismo era quedarse con Espacios Públicos y Gestión Ambiental, una secretaría que hoy está acéfala tras la salida de Juan Ignacio Martínez Ayerra, y Desarrollo Social, hoy a cargo de Rubén Casanovas. No tendrá suerte con eso. Garro ya decidió que las encabece gente de su riñón. Casanovas podría seguir -o dejar el lugar a otro hombre del garrismo si, finalmente, es impulsado para otro cargo de mayor relevancia- y buscarán quien ocupe el hueco que dejó Martínez Ayerra. De todos modos, el radicalismo no se queja. Sabe que Salud y la secretaría a crearse son botines para nada despreciables, espacios que contienen decenas de puestos apetecibles. Es decir, poder. Funcionarios de segundas y terceras líneas prenden velas para que el cambio en el escalón más alto de la pirámide no desate un vendaval que se los lleve puesto.

El radicalismo afina el lápiz para elegir al reemplazante de Luchessi, un funcionario que llegó al gabinete de la mano del ex candidato a intendente Claudio Pérez Irigoyen, derrotado en las internas boina blanca. Adriana Uriarte (hermana de Marcelo), hoy segunda de Luchessi, fue descartada pese a que circuló como posibilidad su ascenso.

Luchessi tiene los días contados, sí. Pero no caería en desgracia. Garro intentará cobijarlo con un gesto: se le tramita el desembarco en la órbita provincial, concretamente en el ministerio de Salud que –al menos por el momento– conduce Zulma Ortiz. Hay varios nombres en danza para reemplazarlo. La misma tarea tienen para ocupar el primer escaló de Producción y Empleo.

Los reacomodamientos dispuestos por Garro dejan a la intemperie al sector de la UCR que durante todo 2016 funcionó como opositor. En esa lista se destacan los dirigentes Sergio Panella, Pérez Irigoyen y la concejala Florencia Rollié, quien desde hace días levanta polvareda sentado postura: “Nuestro sector del radicalismo no aportará ningún funcionario a la gestión de Julio Garro”, dice a modo de preámbulo de un rosario de críticas que la posicionan en la vereda opuesta a la gestión de la que, en definitiva, forma parte.

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