Los problemas de la economía nacional acechan a la gestión bonaerense

En el equipo de María Eugenia Vidal por ahora impera la cautela. Creen que las decisiones de macroeconomía adoptadas por la Casa Rosada no van a impactar directamente sobre la marcha de la gestión. Tampoco sobre el plan de obras públicas propio, uno de los caballitos de batalla de la mandataria y carta de presentación de su gobierno.

Es altamente probable, en cambio, que parte de los trabajos previstos con fondos nacionales para el territorio bonaerense se vean frenados. No están determinados aún cuáles, pero el hachazo seguramente pasará por aquellos proyectos que esperaban el trámite de licitación.

¿Podría utilizar Vidal el sistema de Participación Público Privada (PPP) para financiar con fondos privados algunas obras que le puedan quedar en el tintero? Su gobierno está autorizado por la Legislatura para echar mano a ese mecanismo. Pero algunos funcionarios no estarían del todo convencidos por una cuestión central: el costo final de las obras ejecutadas por esa modalidad suelen resultar mucho más oneroso para el Estado.

En medio de la volatilidad de la economía, las voces oficiales buscan bajar la ansiedad que invade a algunos sectores del propio Cambiemos que ven con inquietud las dificultades de la administración de Mauricio Macri para contener el dólar. También, que ese aumento de la cotización del billete verde vaya a engordar aún más a una inflación que ya muestra sobrepeso, incluso, para las propias expectativas del equipo económico nacional.

El aumento de las tasas dispuesto por el Banco Central en procura de aplacar el dólar, es otra de las variables que amplifica las desconfianzas. Dirigentes del propio oficialismo juzgan como altamente nocivo mantener en el tiempo una tasa del 40 por ciento que, claramente, desalienta cualquier tipo de inversión. “Así no hay actividad económica que aguante”, grafican.

Empieza a rondar el fantasma de que el crecimiento de la economía, en este contexto, será menor al esperado. Y lo que es peor aún, que se torne directamente imperceptible para la gente. Hay otra cuestión en danza: la menor actividad podría empezar a pegar sobre Ingresos Brutos, un impuesto que representa cerca del 70% de la recaudación propia de la Provincia y que se mueve en línea, justamente, con esa actividad. Por ahora, esa situación no se verifica

También da vueltas en el horizonte la idea de que el segundo semestre del año acaso no será tan venturoso como lo esperaban con ansias los funcionarios empeñados en brindar buenas noticias.

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