Macri ensaya un juego de diferencias para sortear la crisis

No somos iguales a ellos», argumentó el candidato de Cambiemos. Y afirmó que Niembro «no necesita cargos».

Mauricio Macri eligió la ciudad santafesina de Rosario para hablar de la provincia de Buenos Aires, y especialmente, del empresario, periodista y candidato de Cambiemos Fernando Niembro. Lo hizo cerca de las cuatro de la tarde, cuando el proveedor del gobierno porteño, ya le había comunicado su decisión de renunciar al primer puesto de la lista de Diputados por el mayor distrito electoral. «Hubo alguien que recibió una catarata de descalifaciones de injurias y han querido establecer que somos igual que ellos pero no somos iguales que ellos, si nos denuncian, vamos con los papeles al juez y colaboramos. Me refiero, como ustedes saben, a Fernando Niembro, al querido Fernando Niembro», disparó Macri.

«(Niembro) también fue al juez y se presentó con todos sus papeles, demostrando que no vino por un cargo o por los fueros. Él venía para dar testimonio de la Argentina que necesitamos, de que el 10 de diciembre empieza una Argentina distinta, por eso renuncio a su cargo», lo justificó el alcalde saliente y candidato presidencial de la alianza que el PRO comparte con la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

Ayer, el plan de reducción de daños por el caso Niembro entró en una nueva inflexión: sacar al protagonista del escándalo lo más pronto posible, o en el lapso más lejano a las elecciones nacionales. Sin Niembro en la lista, pero con los coletazos del escándalo sobre sus espaldas, Macri buscó relanzar la campaña nacional del PRO. El momento de largada arrancó luego del mediodía cuando la estrategia para extirpar al periodista fue ventilada, como una resignación más que un despido. Tal como anticipó Tiempo, la cúpula del PRO esperaba un gesto que el apesadumbrado fundador de La Usina les concedió mientras Macri estaba bien lejos de Buenos Aires, repasando el paso siguiente: diferenciarse del peronismo e intentar reponer la disputa por la transparencia con el FPV con el desafío al gobierno nacional para que se anime a resignar un candidato. Las primeras señales que lanzó Macri desde Rosario fueron amplificadas por María Eugenia Vidal que volvió a cargarse la campaña bonaerense al hombro, pero en mayor soledad que antes. «Ahora va a estar acompañada por Lospennato», dicen cerca de la vicejefa de Gobierno saliente, en referencia a la segunda candidata que aparece en la lista. Su función, ante la caída de Niembro, será funcionar como primera vocera de la lista de Diputados. Nadie le puede negar que conoce la provincia: fue ladera de Francisco de Nárvaez durante sus campañas bonaerenses, pero su ADN está en el duhaldismo, especialmente de la mano de Alfredo Atanasoff, ex ministro de Trabajo durante el interinato de Duhalde y uno de los activos operadores del ministro de gobierno porteño, Emilio Monzó

.Cuando Macri dio la señal de largada para la etapa «post Niembro», el alcalde porteño electo, Horacio Rodríguez Larreta, tomó el guante. «Tenía todo el derecho de renunciar. Se sintió atacado y golpeado. Está muy dolido. Él no cometió ninguna ilegalidad. Nos pusimos a disposición de la justicia», contestó el jefe de Gabinete en funciones, aunque no dijo una palabra de los cinco ministros que, bajo su tutela orgánica, concedieron una serie de contratos que hasta la fecha no explicaron. Antes del portazo inducido, la primera señal de la mañana, mientras Niembro cavilaba, estuvo en boca de Federico Pinedo, uno de los diputados nacionales que desconoció la orden de Macri de cerrar filas detrás del periodista-empresario. «Puede ser que esté perjudicando la campaña. Lo que hay que hacer es servir al interés superior, un interés superior puede ser no dañar la campaña del presidente, y otro interés superior puede ser no irnos todos a nuestra casa corridos por los sinvergüenzas», remarcó en un mensaje que, antes del anuncio, reflejó los temores de una gran parte del macrismo: transitar los próximos 40 días de campaña con Niembro como lastre y pagar un alto costo por no haberlo catapultado a tiempo.

Tras despedir a Niembro desde Rosario, Macri aterrizó anoche en Salta para seguir viaje por Tucumán y volver a la provincia de Buenos Aires, donde sus estrategas piensan mostrarlo junto a Vidal y lanzar nuevas definiciones programáticas, especialmente contra la pobreza. Será un nuevo comienzo para una campaña que lleva 15 días de crisis con foco en la transparencia, un cristal que sigue roto y obligó al PRO a protagonizar una nueva fuga hacia adelante. «

SOSPECHA

«No queremos dejar nada en situación de sospecha. Niembro busca que nada lastime la esperanza de cambio»

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