Mauricio Macri apuesta a las propuestas y a tres mujeres: Vidal, Michettti y Juliana

Anda contrariado Mauricio Macri. Tal vez sea entendible desde su lógica: hace poco más de un mes había 40 localidades bonaerenses bajo el agua y Daniel Scioli tenía que regresar de urgencia desde Italia; sobrevino en seguida el escándalo electoral en Tucumán; surgieron nuevas revelaciones del caso Nisman; y el país, por estas horas, está comandado por Amado Boudou.

Pero el que tiene que responder sobre manejos sospechosos es él. Es evidente que los movimientos del jefe de Gobierno quedaron congelados por el cimbronazo que provocó la denuncia contra Niembro. “Lo que más bronca me da es que es el Gobienro quiere que la gente compre que somos todos lo mismo”, se le oyó rezongar a Macri en las giras por Salta y Jujuy.

Los estrategas de su campaña presidencial admiten que la Casa Rosada acertó con sus embates: Macri se vio forzado a correr sus ejes estratégicos y a adoptar una actitud defensiva, cuando su asesor estrella, Jaime Durán Barba, le pide todo lo contrario. “Tenemos que hacer algo y hacerlo ya. O despegamos ahora o nos quedamos afuera del balotaje”, se sinceraba el viernes uno de los armadores de la campaña.

Hay voces menos tremendistas. “Hoy estamos yendo hacia un balotaje con el Gobienro y eso se va a polarizar más”, sostiene Marcos Peña, el jefe de la campaña de Cambiemos. Peña y el resto del equipo trabajan para recuperar la iniciativa en el último mes de campaña.

“Propuestas, propuestas, propuestas”, es la consigna. Macri necesita instalar que otro país es posible, dicen en su entorno, y para eso es vital confrontar “los modelos”. Con ese propósito se lo verá un poco más agresivo en la comunicación: hablará de cuestiones concretas y difundirá qué hará en cada tema y cuáles son sus diferencias con Daniel Scioli. Para eso buscará retomar los tres objetivos que se planteó y que difundió la semana anterior: la lucha contra el narcotráfico, el combate contra la pobreza (pobreza cero, llama al programa) y la esperanza de un país unido. Esos tres ejes quedaron sumergidos por la polémica con Niembro.

“Ahora Niembro no está más y todo lo que venga del Gobierno, que va a ser un carpetazo detrás de otro no lo pensamos contestar”, decía ayer en Quilmes uno de los funcionarios más cercanos a Macri. Esa decisión se adoptó pocas horas después de la renuncia del periodista a la candidatura a diputado nacional. “Inventen lo que inventen, no van a tener otro tipo tan popular para instalar una denuncia”, coincidió la mesa de comunicación del PRO en una reunión en el búnker de la calle Balcarce, en San Telmo. Allí, la noche anterior a la renuncia, más de uno vio llorar a Niembro.

La confrontación de Cambiemos con el FpV apuntará a las diferencias políticas, pero se detendrá especialmente en los nombres. Según el análisis que domina las conversaciones macristas la gente solo tendrá dos opciones a la hora de votar: Scioli-Zannini-Aníbal Fernández o Macri-Michetti-Vidal. Muchos macristas creen que para un amplio sector social, a simple vista, Macri y Scioli no son tan distintos en sus formas, pero que sí los separa “lo que viene detrás”.

La apuesta a “las mujeres de Macri”, como las llaman puertas para adentro, será fuerte. Ellas son: Vidal, Michetti y Juliana Awada. A las tres las imaginan con un rol que apunta a seduicir indecisos de aquí a octubre.

Vidal ya está instalada como una opción de poder en el principal distrito del país. “Mauricio aspira a que los bonaerenses entiendan que entre ella y Aníbal Fernández se juega el futuro de sus hijos. Si ese mensaje penetra será un beneficio extra para su propia candidatura porque en provincia no se corta boleta”, dicen en el comando de campaña.

Michetti comenzó a recorrer las provincias donde la fórmula necesita mejorar para descontarle puntos a Scioli. El foco estará en el norte, pero también en las provincias grandes, como Santa Fe y Córdoba. Michetti hará escalas de dos o tres días en cada lugar de la mano de los referentes radicales. Está previsto que en varias actividades se sume Juliana Awada. La esposa de Macri luce más activa y es probable que suba el perfil en algunos programas de TV. La única condición que puso es que no le pregunten de política.

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