Si baja, desistirán los otros candidatos

Fernández, Domínguez y Espinoza dejarían que haya una lista única

Envueltos en la incertidumbre y la ansiedad, los tres dirigentes anotados como precandidatos a gobernador bonaerense por el kirchnerismo compartían ayer una única certeza: si Florencio Randazzo acepta resignar su postulación presidencial y competir en la provincia de Buenos Aires, lo hará como candidato único del espacio. Es decir, será el final de las aspiraciones bonaerenses de Aníbal Fernández, Julián Domínguez y Fernando Espinoza.

En esa línea de razonamiento, se multiplicaron las especulaciones sobre el nuevo destino que podrían tener los tres precandidatos. Fernández y Espinoza sonaban como posibles candidatos a diputado nacional, con la idea de que alguno de ellos ocupe la presidencia de la Cámara baja. El futuro de Domínguez, actual titular de ese cargo, es pura incógnita. «Lo que decida Cristina es lo mejor», decían anoche en su entorno.

El único que reconoció la situación en público fue el jefe de Gabinete. «Si Randazzo es candidato a gobernador por pedido de Cristina, yo me bajo», dijo, en un contacto informal con los periodistas acreditados en la Casa Rosada. Cuando la frase se replicó en portales y en las redes sociales, el funcionario tuvo que salir a reconfirmar su candidatura. «¿Cómo puede ser que de una charla en off salgan varios tuits tergiversando la conversación? Sigo siendo CANDIDATO como el primer día ¿Se entiende?», sobreactuó, en Twitter.

La frase original reflejaba mejor que la desmentida el ánimo y la lectura política de los tres precandidatos. La designación de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli dejó en claro que la voluntad de la Presidenta está por encima de los deseos, de las recorridas de campaña y de los apoyos que cada uno de ellos haya acumulado durante los últimos meses. Cristina es la que coloca las fichas en el tablero, a su antojo.

Resignados, Fernández, Domínguez y Espinoza se limitaron a esperar que les fuera comunicada la decisión de la Presidenta. El jefe de Gabinete mantuvo su actividad habitual en la Casa Rosada. El presidente de la Cámara de Diputados se recluyó en su despacho, donde tuvo varias reuniones con dirigentes de su espacio. El intendente de La Matanza tampoco tuvo actividad pública. La que tenía agendada para ayer debió suspenderla porque le falló el invitado: era un acto con Randazzo.

«Lo importante es que Cristina es la que conduce, es nuestra jefa y va a seguir siendo nuestra jefa política a partir del 11 de diciembre», declaró Espinoza anteanoche, en 6,7,8, cuando todavía estaba fresca la noticia de Zannini. «¿Y qué va a pasar con la candidatura de Randazzo y de los dirigentes que quieren gobernar la provincia?», le preguntaron. «En lo que resta de hoy al sábado, la Presidenta va a hablar con Florencio y me imagino que va a hablar con los tres candidatos a gobernador», dijo.

Hasta anoche, ninguno de los tres había recibido la llamada de Cristina. «Parece que es un esquema escalonado. Primero habló con Scioli, después con Randazzo y después hablará con nosotros, supongo», dijo a LA NACION el colaborador de un precandidato bonaerense. A medida que pasaban las horas crecía el pesimismo. Pese a que Randazzo ya había dicho que no aceptaría ser candidato a gobernador, nadie apostaba a que rechazara un ofrecimiento de la Presidenta

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