Tigre se afirmó con dos golazos y dejó vacío a Estudiantes

Tigre sufre el mal de la irregularidad. Y Estudiantes anda a los tumbos, luego de un comienzo auspicioso, con tres victorias en serie. El equipo de Victoria precisa encontrar el camino de la solidez y de la planificación, dos atributos de Gustavo Alfaro, su entrenador. El conjunto de La Plata debe recuperar el fuego sagrado, mientras suma derrotas, empates y despistes, también, en la Copa Libertadores, escenario que no puede transformar Mauricio Pellegrino, con el futuro comprometido. Sobre todo, a partir de anoche, con el claro triunfo de Tigre, con dos tantos de colección.

Tigre fue agresivo, Estudiantes no tuvo reacción. Ni antes de los golazos, ni después de las obras de arte. La primera, un zurdazo delicioso de Wilchez, una sombra de crack que, cuando se inspira, abre el juego de la admiración.

Más tarde, en la parte final, luego de un par de cabezazos platenses, bien resueltos por Javier García, apareció el actor que nadie esperaba: González Pirez. El ex defensor de River, de campañas intrascendentes, creó un festín de fútbol. Tomó la pelota casi desde la mitad de la cancha y se entretuvo entre amagos hasta la puerta del área. Levantó la cabeza, se asoció con Luna, que devolvió la invitación para la definición típica de un creador. González Pirez lo hizo. Tigre lo celebró y Estudiantes quedó de rodillas.

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